En la primera etapa de la revolución industrial la técnica avanzó poco. Se seguía usando la misma maquinaria textil, con mejoras que no pueden ser consideradas fundamentales, y como fuente de energía capaz de mover esas máquinas se utilizaba la energía hidráulica, que a través de las ruedas hidráulicas se empleaba para generar un movimiento regular capaz de mover los telares. Pero a comienzos del siglo XVIII la ciencia podía aportar pocos conocimientos cuya aplicación pudiese ser útil para la incipiente industria.
sábado, 23 de mayo de 2015
Ciencia y tecnologia como producto de la revolucion industrial
A primeros del siglo XVIII se
habían creado las condiciones que posibilitaron el desarrollo del capitalismo.
La producción era en esos momentos casi artesanal pero empezaba a ser
controlada por los comerciantes y manufactureros capitalistas, lo que llevaba a
los campesinos y artesanos a la condición de asalariados. Puede decirse que la
revolución industrial surgió en la zona norte de Gran Bretaña y que las dos
industrias típicas que dieron lugar a su desarrollo fueron la textil de algodón
y la siderurgia.
En la primera etapa de la revolución industrial la técnica avanzó poco. Se seguía usando la misma maquinaria textil, con mejoras que no pueden ser consideradas fundamentales, y como fuente de energía capaz de mover esas máquinas se utilizaba la energía hidráulica, que a través de las ruedas hidráulicas se empleaba para generar un movimiento regular capaz de mover los telares. Pero a comienzos del siglo XVIII la ciencia podía aportar pocos conocimientos cuya aplicación pudiese ser útil para la incipiente industria.
En la primera etapa de la revolución industrial la técnica avanzó poco. Se seguía usando la misma maquinaria textil, con mejoras que no pueden ser consideradas fundamentales, y como fuente de energía capaz de mover esas máquinas se utilizaba la energía hidráulica, que a través de las ruedas hidráulicas se empleaba para generar un movimiento regular capaz de mover los telares. Pero a comienzos del siglo XVIII la ciencia podía aportar pocos conocimientos cuya aplicación pudiese ser útil para la incipiente industria.
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